lunes, 2 de abril de 2012

TERNERA CON SEIS PATAS


El granjero Andreas Knutti, de Weissenburg, poblado ubicado 30 kilómetros (19 millas) al sur de Berna, capital del país, dijo que no pudo sacrificar él mismo al animal porque ella estaba "tan llena de vida".

Un arco en su columna vertebral significa que quizá nunca se convierta en una vaca lechera normal, afirmó Knutti al diario suizo Blick en su edición del jueves.

Sin embargo, el granjero agregó que si la becerra se mantiene sana se le permitirá unirse a las otras vacas cuando sean llevadas a sus pastizales alpinos este verano.




Imagen: "Lilli", becerra con seis patas pasta en Weissenburg, Suiza, el jueves 29 de marzo de 2012

LEISHMANIOSIS HUMANA EN MADRID- BROTE FUENLABRADA

El País, 1/04/2012. El brote de leishmaniasis de Fuenlabrada, el mayor conocido hasta ahora en España, pilló desprevenidos a médicos de atención primaria y también a los hospitales de la zona. Un profesional puede llevar décadas de carrera sin haberse enfrentado nunca a un diagnóstico de esta enfermedad parasitaria que se contrae tras la picadura de un insecto, el flebotomo, que previamente ha picado a un animal infectado (llamado reservorio, y que puede ser un perro, un gat o, una liebre...). El insecto, también llamado mosca de la arena, actúa como transmisor del parásito, un protozoo del género Leishmania, que pasa a la sangre del nuevo huésped. Una cosa es conocer el mal en los perros, y otra identificar lesiones cutáneas o la fiebre y la inflamación del bazo en personas y asociarlas con la leishmaniasis, enfermedad endémica en España, pero de la que apenas se daban unas decenas de casos al año.


El brote empezó en julio de 2009, cuando se registraron los primeros síntomas. Pese a ello, ni la Comunidad de Madrid, con competencias en salud pública, ni los ayuntamientos con ciudadanos afectados (Fuenlabrada, Leganés y Getafe) habían informado hasta ahora a la población. La primera reunión con los profesionales del hospital de Fuenlabrada se produjo en abril de 2011, según relató una experta en salud pública de la Consejería de Sanidad en el simposio sobre leishmaniasis celebrado esta semana en Madrid. No se alertó a los de Getafe y Leganés. Varios expertos consultados por EL PAÍS critican la falta de información y la ausencia de protocolos para hacer frente al brote. Una encuesta entre médicos de familia reveló que la mitad de ellos no se sentían capacitados para sospechar una leishmaniasis visceral, la más grave, según una ponencia presentada en el simposio.


La Comunidad de Madrid ha tratado de restar importancia al brote. Paloma Martín, directora general de Ordenación e Inspección, ha llegado a decir que el número de casos es “estable” y que no hay “nada nuevo”. La Consejería de Sanidad se niega a hacer pública información actualizada. El último boletín epidemiológico que se puede consultar data de septiembre pasado, es decir, con seis meses de desfase en los datos. El simposio, organizado por la OMS y el Instituto de Salud Carlos III, ha paliado la falta de transparencia.


Los propios técnicos de la Consejería de Sanidad han cifrado allí en 240 los casos contabilizados hasta ahora en la zona de Fuenlabrada (201), Leganés (26) y Getafe (13). Dos de las cuatro mesas del encuentro científico estuvieron dedicadas al “brote actual” de leishmaniasis en la zona de Fuenlabrada. En toda la Comunidad de Madrid se registraron 15 casos en 2008 y otros 15 en 2009, según los resúmenes anuales de enfermedades de declaración obligatoria que elabora el Servicio de Epidemiología regional.


Paloma Martín, bajo cuya dirección están los servicios de salud pública, ha asegurado esta semana que la enfermedad está “en parámetros normales”, con “cuatro casos” en 2012, lo que atribuye al “fruto de las actuaciones coordinadas entre administraciones”. Lo cierto es que los hospitales siguen diagnosticando pacientes. El periodo de incubación de la leishmaniasis visceral es muy largo, de entre dos y seis meses de media. El periodo de actividad de los flebotomos coincide con el de calor: entre mayo y octubre. El brote estaba activo el verano pasado, y tanto los pacientes de octubre de 2011 como los de marzo de 2012 se infectaron entonces, aunque unos al principio y otros más tarde. El frío acabó con los flebotomos, que mueren en invierno.


Ahora, con el calor, empezarán a nacer otros, quizá hacia finales de abril. Nacen sanos, es decir, sin el parásito. Los insectos tienen que picar a un animal infectado —como las numerosas liebres que habitan en Bosquesur que los expertos de Sanidad han identificado como portadoras— y después picar a una persona para transmitirle la Leishmania. “Aún no sabemos qué pasará este año, y no lo sabremos hasta el otoño que viene”, explica un especialista que pide no ser citado. “Si se lograra acabar con el reservorio [los animales que actúan como huéspedes] se solucionaría el problema y volveríamos poco a poco a las cifras habituales de infección por Leishmania”, prosigue. Por tanto, está por ver si el brote está controlado, como asegura la directora general.


Los técnicos de salud pública de la Comunidad de Madrid relataron en el simposio cómo el “aumento tremendo” de casos les sorprendió. El problema se circunscribía a un área muy pequeña de Madrid, los primeros afectados residían todos en Fuenlabrada, no se trataba de personas con la inmunidad disminuida —en los años noventa, más de la mitad de los casos tenían también infección por VIH—, no habían viajado y no convivían con perros enfermos. Como el principal sospechoso y víctima de la leishmaniasis es el perro, reforzaron los análisis a los animales de la zona. No dieron resultados concluyentes: aparecieron más o menos los mismos ejemplares infectados que otros años. Los propios vecinos afectados por la enfermedad les dieron la pista al mencionar en las encuestas epidemiológicas la gran cantidad de liebres que habitan en Bosquesur. Finalmente se capturaron 138 ejemplares, de las que 40 dieron positivo en Leishmania. La Comunidad de Madrid ha sacrificado las liebres parasitadas, aunque no ha precisado cuántas.


El jefe del programa de leishmaniasis de la OMS, Jorge Alvar, aseguró durante el simposio, del que fue coordinador, que pese a que “la liebre es el eslabón que pone el parásito en contacto con el humano”, al flebotomo habría que ir a buscarlo a las madrigueras de los conejos de la zona. La liebre vive al aire libre, mientras que estos insectos prefieren ambientes húmedos y oscuros como las madrigueras, los vertederos, las grietas profundas en el terreno... “La campaña de desinsectación es correcta, pero a largo plazo habría que reducir los criaderos de flebotomos en las madrigueras de los conejos, bien con el rociamiento selectivo o por destrucción”, añadió.


El brote de Fuenlabrada no ha dejado fallecidos por el momento. De los dos tipos de leishmaniasis, la cutánea y la visceral, y esta última, que afecta a órganos como el bazo y el hígado, puede ser mortal sin tratamiento. Se calcula que más de 50.000 personas mueren cada año en el mundo por esta enfermedad. También en España “sigue muriendo gente por Leishmania”, tal y como aseguró una experta del Centro Nacional de Epidemiología, Luisa Sánchez, durante el simposio. Fueron 13 personas en 2000 y ocho en 2007, el último año del que dio datos. La estancia media en el hospital de los afectados fue de 16,5 días, según los registros.


Los afectados en el brote de Fuenlabrada han sido personas de todas las edades. La leishmaniasis visceral ha afectado a niños de tres meses y a ancianos de 95. Se han dado ocho casos en menores de un año. En cambio, la cutánea ha afectado más a los adultos.

LEISHMANIOSIS FELINA

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miércoles, 28 de marzo de 2012

Las garrapatas se adaptan a la diversidad climática

FUENTE: ECOticias.com, 27/03/2012.


El ciclo de vida de las garrapatas se altera con cambios en el clima, en el hábitat o en el transporte de personas y mercancías. Estos parásitos y los patógenos que portan – peligrosos para la salud pública, la sanidad animal y la conservación– experimentan ahora modificaciones en su distribución geográfica y en su dinámica poblacional por los cambios en su entorno.

El estudio, que se ha publicado en Veterinary Parasitology, demuestra que, a pesar de las grandes variaciones climáticas en las diferentes regiones españolas, el riesgo de parasitación de los animales por las garrapatas es constante. La principal razón es que los parásitos se adaptan a las condiciones ambientales.

“La adaptación de las diferentes especies de garrapatas a las condiciones climáticas reinantes conlleva que los carnívoros de la península ibérica como lobos, zorros, garduñas y tejones, entre otros, sufran un riesgo de parasitación similar, aunque solo en el caso de garrapatas exófilas, con mayor capacidad de adaptación a ambientes áridos”, explica a SINC Francisco Ruiz-Fons, autor principal e investigador en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos de la Universidad de Castilla-La Mancha y CSIC.

En el caso de garrapatas endófilas, que habitan en nidos o madrigueras de hospedadores, el riesgo de los carnívoros ibéricos de ser parasitados es más “variable” porque estos parásitos están menos condicionados por el clima debido a sus hábitos de vida.

Firmes vectores de enfermedades

Según los investigadores, los cambios en las poblaciones de garrapatas provocan un riesgo importante para la vida silvestre española porque los parásitos introducen enfermedades exóticas e incrementan la prevalencia de patógenos endémicos.

“En la Península Ibérica el riesgo deriva sobre todo de los cambios en las prevalencias de patógenos transmitidos por garrapatas y en menor medida, aunque ello no signifique un bajo riesgo, la introducción de patógenos desde terceros países”, apunta Ruiz-Fons. Ejemplo de ello es el lince ibérico (Lynx pardinus).

El descubrimiento de la presencia de un patógeno del género Cytauxzoon en linces de la serranía de Andújar hace unos años generó una gran preocupación entre la comunidad científica y los gestores de la conservación del lince ibérico. Los expertos temieron que se tratase de C. felis, un agente patógeno descrito en linces y pumas en el continente americano que causa gran mortalidad en gatos domésticos.

“Afortunadamente el hallazgo en España no correspondía con C. felis. Sin embargo, la posible introducción de C. felis en la Península podría suponer un riesgo para el lince ibérico”, advierte el investigador quien asegura que el intercambio de viajeros y mercancías con países en los que existen estos patógenos es “muy elevado y creciente por lo que estos riesgos pueden ser cada vez mayores”.

Parásitos peligrosos incluso para humanos

Humanos y animales domésticos y silvestres comparten multitud de enfermedades. El riesgo de que unas enfermedades pasen de unos a otros aumenta con los cambios en los ecosistemas y en las poblaciones de animales silvestres, y con el contacto entre personas y animales domésticos.

“En la Península Ibérica algunos patógenos zoonóticos transmitidos por garrapatas son ya endémicos en ciclos silvestres y tienen repercusión sobre el ganado y los animales de compañía”, afirma Ruiz-Fons. Sin embargo, los científicos aún desconocen de qué manera los cambios en la fauna afectan al riesgo de ser realmente infectado.

Pero ya hay algunas evidencias: “El descubrimiento reciente del virus de Crimea-Congo en garrapatas recolectadas de ciervo en Cáceres demuestra que existe un riesgo de conexión entre ciclos silvestre, doméstico y humano que merece la pena ser estudiado”, concluye el experto.

Procedimiento y Registro Sanitario de Empresas y Establecimientos Alimentarios de Andalucía

Decreto 61/2012, de 13 de marzo, por el que se regula el procedimiento de la autorización sanitaria de funcionamiento y la comunicación previa de inicio de actividad de las empresas y establecimientos alimentarios y se crea el Registro Sanitario de Empresas y Establecimientos Alimentarios de Andalucía.Descargar en PDF

Registro Oficial de Establecimientos y Servicios Biocidas de Andalucía.

CONSEJERÍA DE SALUD

Recuperación y conservación de determinadas especies silvestres y hábitats protegidos

CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE